Disciplina Positiva: empatía, conexión y guía consiente.
Actualizado: 10 sept
En el Colegio Bristol sabemos que durante la infancia se construyen habilidades sociales y de comunicación a través de cada interacción sea exitosa o no, así que centramos nuestras acciones docentes basadas en la disciplina positiva sobre el castigo punitivo, alternativa que prioriza el respeto, la asertividad y la conexión emocional, para apoyarles durante su proceso de construcción. Reconocemos que los comportamientos inadecuados son necesidades no atendidas o acciones inhábiles, mismas que durante su uso fallido los desequilibra llevándolos al “desbordamiento”.
Mientras que la disciplina tradicional suele buscar la obediencia inmediata a través del miedo, la amenaza o el intercambio de cosas, mediante el uso de las estrategias de disciplina positiva y su conexión emocional buscamos además de fortalecer el vínculo, para desarrollar la habilidad en el niño y aprenda a tomar decisiones acertadas por sí mismo sin desbordarse.
La disciplina positiva tiene como propósito fundamental el transformar el comportamiento no deseado en al identificar lo que provoca ese desbordamiento, para evitar redirigir la conducta mediante el castigo o la suspensión de privilegios, permitiendo que el niño sea receptivo a la instrucción mientras ocurre el entrenamiento. En esencia, la conexión emocional convierte la disciplina en un regalo educativo que prepara a los niños para el éxito social y emocional para toda su vida.
Con este escrito propongo la oportunidad de nutrir herramientas de crianza familiares transformando los conflictos en oportunidades de conexión y reestructuración de comportamientos mediante límites claros y el respeto mutuo, dejando en nuestras manos la atención de esas necesidades para darles entrenamiento y solución.
Sin duda un cambio de paradigma, iniciemos con:
• La priorización en la relación sobre el control: En este punto la disciplina deja de ser una lucha de poder para convertirse en un acto de apoyo y aprendizaje. Al conectar primero, el cuidador comunica al niño que es valorado y amado incluso cuando se equivoca, lo que provoca en ellos es la seguridad necesaria para que quiera cooperar y aprender, en lugar de rebelarse o retraerse.
• Centra tu atención en encontrar soluciones y no en culpas: Recordemos que los niños están ensayando y se equivocan durante el proceso. Al transformar la disciplina a través de la conexión, se invita al niño a participar activamente en la resolución de conflictos y la reparación de daños. Esto reemplaza la idea de “el que la hace la paga” por un error pasado, por la oportunidad de aprender y enmendar para el futuro. Busca detectar la necesidad o falta de entrenamiento que requieren.
• De la reactividad a la receptividad: El propósito fundamental cambia cuando se entiende que un niño descontrolado no puede aprender. La conexión calma el sistema nervioso, permitiendo que el niño pase de un estado reactivo a uno receptivo donde la enseñanza y la resolución de problemas son realmente posibles.
• Valida al persona separando lo que hace: El propósito se transforma al validar los sentimientos del niño, separando la emoción del comportamiento a corregir, de esta manera la atención se centra en la habilidad a desarrollar y no en lo que te hace sentir. La emoción siempre es aceptable pero debemos separarla del comportamiento, para hacer la corrección. Esto permite que el niño se sienta comprendido y facilita que asuma la responsabilidad de sus actos o errores sin sentir vergüenza mientras se prepara para resarcir..
Investigaciones en el área sostienen que el castigo arbitrario, genera resentimiento, rebeldía y desconexión familiar, por el contrario las consecuencias lógicas fomentan la responsabilidad y el aprendizaje de habilidades para la vida. El enfoque de disciplina positiva donde los padres conectan emocionalmente con sus hijos antes de intentar redirigir su conducta, permiten que el niño identifique qué aprender y que es necesario corregir. En conclusión la disciplina positiva requiere límites claros y respeto mutuo, adaptándose siempre a la etapa de desarrollo y necesidades del niño, con el objetivo de que educar es guiar y nutrir el crecimiento mental, transformando los conflictos en oportunidades de conexión y aprendizaje.

MARRHH Sandra Cecilia Gorozpe Bárbara
Directora Educativa | Especialista en Aprendizaje y Mediación | Desarrollo Humano. Construyendo entornos donde los niños descubren su potencial, familias y docentes desarrollan capacidades para la vida



